PRIMERA
ARGUMENTACIÓN DE LA BANCADA A FAVOR
¿Por
qué y para qué seguir hablando hoy en día de identidad latinoamericana?
En
primer lugar, ya que es un problema que –llamativamente- nos distingue a los latinoamericanos de
otras culturas, que nunca se plantearon a sí mismas esta cuestión. Tomemos
especialmente el caso de Europa: sabemos que no abordó filosóficamente este
tema -y nunca tuvo necesidad alguna de hacerlo-, sintiéndose siempre muy segura,
situada en la dimensión del “ser” –como había indicado Rodolfo Kusch, en
contraposición al “mero estar” de nuestros ancestros indígenas-, teniendo siempre
además la conciencia de ser la
cultura “civilizada”, la “desarrollada”,
la “más avanzada y aventajada” a todas
las demás culturas de nuestro mundo, como lo podemos constatar históricamente.
En
segundo término, optamos por esta temática conscientes y convencidos que el
problema de la identidad no está superado ni concluido; al contrario, consideramos
que toda filosofía en Latinoamérica
debe partir de este punto, señalando la existencia y permanencia de este problema
cultural y filosófico, que afecta de modo directo nuestra realidad y por ello
tiene repercusiones socioculturales y políticas vigentes, que subyacen a todos
órdenes de análisis posibles; De este modo, resaltamos que este tema es
permanente, actual y de importancia filosófica vital en nuestro continente.
En
consecuencia, nosotros postulamos que, como punto de partida a la discusión de cualquier
temática que nos compete como comunidad latinoamericana, debemos primeramente CONOCERNOS
y COMPRENDERNOS suficientemente así como somos,
con nuestra identidad propia, con nuestra común historia recibida, esa historia intrincada y complejamente tejida por un sin fin de problemas socioculturales, políticos,
militares –bien es cierto-, pero que, indudablemente, al mismo tiempo nos une y
hermana entre pueblos: esto constituye nuestro ser, y todos estos elementos mencionados marcan decididamente el camino filosofante latinoamericano,
desde el principio.
Por
eso estamos defendiendo como bancada la relevancia del tema de la identidad
latinoamericana, porque es de importancia fundamental y actual, no solamente
para la filosofía, sino que los es para toda área del conocimiento: sea técnica,
científica, social, humanística, etc.
Consideramos
que la categoría filosófica “mestizaje cultural” puede ayudarnos a pensar
nuestra identidad latinoamericana en y desde la diversidad, entre otros
motivos, por constituir una categoría analógica,
que no excluye las diferencias
existentes entre los individuos de distintos pueblos o naciones -que
naturalmente existen-, porque la cultura es un elemento social de gran
dinamismo, que va cambiando y transformándose con el transcurso del tiempo al
modo tal vez, sirva este ejemplo,
como el proceso biológico de todo ser vivo: que durante toda su existencia va
desplegando su propio proceso de desarrollo y crecimiento, pero sin dejar nunca
de ser el mismo sujeto-.
Tomando
las palabras del mismo Juan Carlos Scannone, podemos precisar qué es el
“mestizaje cultural”:
“[es] la mutua fecundación de culturas
cuyo fruto es un ethos cultural
nuevo, surgido de dos [o más] anteriores. No excluye ni el conflicto ni la
permanencia de residuos culturales anteriores no integrados… Se puede hablar de
ello cuando el encuentro de culturas
ha primado sobre el conflicto o yuxtaposición, y cuando la novedad histórica del surgimiento de un pueblo nuevo ha primado
sobre el trasplante… Ello puede darse aun cuando no se dé un mestizaje racial…”.[1]
Así,
esta categoría aplicada al problema planteado constituye un intento de
esclarecer y explicitar la identidad latinoamericana, planteándose entonces como
una propuesta válida y fecunda para
entender el sustrato común que define lo que nos une como culturas hermanas. Por
eso, la entendemos como verdadera clave hermenéutica de interpretación de la
identidad-realidad latinoamericana, ya que evidencia su existencia y aporta elementos para comprender su esencia. Deducimos, además, que esta
clave apuesta por un mayor estudio, esclarecimiento y explicitación de este y muchos
otros temas que forman parte de nuestra realidad continental: por eso constituye
un verdadero “punto de partida” para el pensar latinoamericano.
En
consecuencia, podemos afirmar que nosotros, los actuales individuos
latinoamericanos, somos fruto de
sucesivos procesos de “mestizaje cultural” y, de hecho, propiamente bien podríamos
hablar de “mestizajes de mestizajes culturales”, sucesivos y constantes, en
continuo despliegue y desarrollo. Así, nosotros asumimos que Latinoamérica
tiene una innegable identidad propia y peculiar, que la caracteriza y unifica en y desde su diversidad cultural (o en
plural, si se prefiere). Si bien no podremos acabar de definirla totalmente,
podemos aproximarnos a ella a partir de esta categoría, estudiando los
distintos y constantes procesos de “mestizaje cultural” que ocurren en el
subcontinente latinoamericano.
Y para culminar, comparto sencillamente
una curiosidad personal a partir de esta reflexión y la de la otra bancada: ¿Todos
nosotros… no nacimos acaso en este continente, en Latinoamérica? Por ejemplo,
yo nací aquí en Paraguay. ¿No será que entonces yo soy “paraguayo” y entonces
también, al mismo tiempo, soy “latinoamericano”? (creo que esto sería un hecho
indiscutible, aunque bien pudiera yo confundirles con mi apariencia, porque evidentemente
presento notables y muy llamativos aspectos fenotípicos europeos, así que me
podrían confundir perfectamente, y lo entendería: porque soy del todo parecido
a un típico alemán, rubio pytä, tesarovy, che yvate…) Y me pregunto
entonces: ¿cómo es posible que ciertas personas -hoy aquí presentes entre
nosotros- me estén diciendo que yo tengo que asumir plenamente una identidad occidental? (es decir, me están
proponiendo una identidad europea -junto
a la de las otras potencias primermundistas-,
siempre dominantes y fagocitadoras de
las demás culturas, como siempre ha sucedido en la historia) Y todo esto, en
nombre de un pretendido “universalismo” (del todo idealista, hegeliano) que
están proponiendo ingenuamente...